Grabas la consulta. Trazo la transcribe y te propone qué guardar —cada dato con su cita exacta. Tú apruebas. Con eso se arma, sesión tras sesión, el mapa completo de tu paciente en el tiempo.
Es la objeción número uno, y la respondemos con hechos, no con una frase de marketing.
En cuanto termina la transcripción, la grabación original se borra. Lo que se guarda —el texto ya estructurado— queda cifrado desde ese momento.
El aislamiento entre consultorios está verificado por pruebas automatizadas, no solo por intención de diseño.
Las columnas con contenido clínico están cifradas — no solo el disco donde vive la base de datos.
El paciente firma una vez, con fecha y versión, y puede revocarlo cuando quiera.
Ninguna consulta se usa para entrenar IA — ni la tuya, ni la de nadie más.
Exportas el expediente completo sin pedir permiso ni pasar por soporte.
El mismo mecanismo, con el vocabulario de tu especialidad.
No. El catálogo CIE-10 es un buscador y tú eliges el código. Cuando hay lenguaje de riesgo, te muestra la cita textual y el minuto — sin puntaje ni semáforo.
La consulta queda guardada completa de todas formas. El análisis se reintenta y aparece en tu cola cuando esté listo — nunca pierdes lo que dijo tu paciente.
Sí — la transcripción y la extracción están afinadas para español de México, incluido el vocabulario clínico que se usa aquí.
Sí, en cualquier momento. Y si te vas, exportas tu expediente completo sin pedir permiso.
El expediente completo es gratis para siempre y traes diez consultas con IA de regalo.